Desde hace más de dos décadas, la Cámara de Cuantas ha sido noticia para la sociedad debido a su conformación y la gran influencia que inciden los partidos políticos para la escogencia de sus miembros.
Todos recordamos la Cámara de cuentas que encabezo el Dr. Máximo Castillo Salas (2001-2004), en cuya gestión se realizaron las auditorias y fiscalizaciones que ordeno la casa de Gobierno.
Después, la Cámara de Cuantas que dirigió el Dr. Hugo Arias Fabián (2004-2008), peledeísta y cachanchán de Leonel Fernández.
Más tarde, para el (2008-2012), la gestión efímera por destitución de sus miembros, encabezada por el Lic. Andrés Terrero, gestión esta que fue interpelada por el Senado de la República, y que posteriormente destituyo a sus miembros.
Luego vino la gestión encabezada por la Dra. Licelot Marte de Barrios, una gestión que en cierto modo estuvo marcada por la ´´armonía´´ y solidaridad de compañerismo entre sus miembros, debido al liderazgo determinante que ejercía la Dra. Marte de Barrios.
Este periodo de España boba que vivió la Cámara de Cuantas duro menos que una cucaracha en un gallinero, pues la escogencia del Dr. Hugo Álvarez Pérez y los miembros que le acompañaron, convertirían a la Cámara de Cuentas en un órgano del estado dominicano disfuncional, desacreditado y sometido a cuestionamientos inimaginables, tales como la compra de auditorías, la falsificación de expedientes con fines de hacer daños políticos a dirigentes de la oposición y a dirigentes del mismo partido de gobierno del peledeismo, pero que eran adversos a la política del gobierno Danilista, como también a la inoperancia de este órgano fundamental del Estado.
Pero si todas estas gestiones de la Cámara de Cuentas resultaron ser un verdadero fiasco y vergüenza para la Sociedad Dominicana, lo peor aún no acababa de llegar. y es que a decir de muchos una nueva elección de miembros de este órgano del estado sería la solución.
Entonces el país no lo había visto todo.
La selección de la actual Cámara de Cuentas, cual si se tratara de una competencia para saber cuál de las gestiones superaba a la anterior en cuanto a incompetencias y escándalos, ha devenido en una gestión matizada por los escándalos, el despilfarro de los recursos del estado, la inoperancia, la confrontación entre sus miembros, malquerencia y diatribas, llegando al extremo de que en la actualidad dicha institución se mantiene inactiva, no cumple su rol y sus miembros han elegido la palestra pública para dirimir sus diferencias personales y conceptuales.
De escándalo en escándalo se ha ido el tiempo de elección de la actual Cámara de Cuentas,dejando sus miembros, con sus actuaciones, un sabor amargo y de frustración en el seno de la sociedad.

