UNO DE TRES
El pasado lunes, la comisión de evaluación y selección a miembros de la Cámara de Cuantas de la Cámara de Diputados, escogió las ternas que componen la nómina de los postulantes a optar por una membresía en el órgano fiscalizador del Estado.
A groso modo, dicha escogencia parecería llenar los anhelos y deseos de la sociedad dominicana de que la Cámara de Cuentas se constituya por miembros cuya idoneidad, capacidad, imparcialidad y compromiso con la Nación sean reales e inquebrantables.
Para nadie es un secreto, que la actual gestión de la Cámara de Cuentas esta sumidad en una crisis profunda de credibilidad, transparencia, eficiencia, falta de sinergia entre sus miembros, incapacidad, dispendio y mal aplicación de los recursos económicos, humanos y logísticos con los que ha contado hasta la fecha.
Las diputas y diatribas existentes entre sus miembros, las ofensas y agresiones en las que estos se han visto envueltos, incluso, llegando a la agresión física y en ocasiones, se ha dicho, llegando al acoso sexual y al chantaje laboral por parte de algunos de ellos, donde se destaca como actor principal su presidente actual.
Pero todo esto que envuelve a la Cámara de Cuantas de hoy, no es ajeno a ella, es más bien parte intrínseca de la composición de dicha Cámara.

